La identidad corporativa, imagen corporativa e identidad visual son términos que se entremezclan y se confunden de forma muy habitual.

Identidad corporativa, imagen corporativa e identidad visual

Para explicar la diferencia entre los tres, utilizamos el símil de dos personas que se conocen en Internet, en una de tantas herramientas para buscar pareja que existen, tienen su primera cita, y lo que ocurre después.

Identidad visual


Cuando conocemos a nuestro “futuro gran amor”, inmediatamente nos creamos una opinión sobre ella en base a lo que percibimos en la primera impresión nada más verla en fotografías o videos. Su forma de presentarse “de venderse” para resultar ser elegida por nosotros, ya sea con su pelo rubio, moreno, largo o corto, por su forma de vestir o de caminar, su estilo punk o más clásico. Es decir, hacemos una primera “catalogación” de esta persona, nos creamos una primera opinión sobre ella.

Y esto es lo mismo que hacemos con las empresas al verlas por primera vez cuando vemos un cartel, un escaparate o hacemos una búsqueda en Internet y la encontramos por su página web: hacemos una valoración de ellas en base a la identidad visual que vemos nada más conocerla e incluye el diseño de logotipos, las fuentes utilizadas, las imágenes y fotografías y los colores usados. Son elementos que deben representar fielmente la esencia de una marca para que esta primera impresión sea la MEJOR impresión.

Identidad corporativa e Identidad de marca


Pues bien, hemos conocido a un “posible” y nos decidimos a dar un paso más en nuestra historia de amor, queremos conocernos un poco más y nos citamos para cenar. Nos saludamos, hablamos, y comenzamos a conocernos un poco más, obtenemos más información sobre esta persona, sobre sus intereses, su forma de pensar, sus modales en la mesa o sus tendencias políticas, sus ideas morales o religiosas, o sobre cualquier aspecto e información derivada de la opinión derivada de su físico inicial. Podemos decir que la persona en cuestión nos está dando a conocer la mejor versión de sí mismo, la personalidad ideal a mostrar y que asegurará que queramos que se “repita la cita” en un futuro.

De nuevo, en el terreno de la empresa, una vez nos ha atraído por su identidad visual, recabamos más información sobre ella y la empezamos a conocer no solo por aspectos tangibles de carácter estético como son el diseño del logotipo, su cartelería o escaparates, su tipografía de letra, los colores que utiliza, su papelería, como se comunica externa o internamente o la publicidad que contrata, sino aspectos intangibles, como la filosofía de la empresa, su misión y sus valores, además de otros factores como, por ejemplo, sus métodos de pago.  Estamos entonces conociendo su identidad corporativa, o cómo la empresa quiere ser percibida por el público de forma ideal, como se muestra ante nosotros en su mejor versión.

La Identidad de marca se refiere a la percepción de un producto, servicio o idea en particular que proporciona una empresa o un propietario de un negocio individual. Al crear una identidad de marca, el objetivo es distinguir su producto, servicio o idea de productos, servicios e ideas similares de otras empresas.

La identidad corporativa es similar a la identidad de marca pero, sin embargo, la identidad corporativa se refiere a la percepción de toda la empresa, no solo de una idea, producto o servicio que proporciona la empresa. Una empresa puede tener muchas identidades de marca diferentes envueltas en su identidad corporativa general.

Imagen corporativa


Y, por último, tras nuestra cita, nos despedimos y nos vamos a casa con una impresión u opinión en mente sobre la persona en cuestión, basada en la experiencia vivida con ella y que es lo que será determinante de cara a repetir una segunda cita. Y llamaremos a nuestro mejor amigo o amiga para contarles lo que pensamos sobre esta persona, les daremos nuestra descripción para bien o para mal sobre ella y decidiremos si nos atrevemos a una segunda cita o nos reiremos de la “pésima” experiencia. Es decir, sólo decidiremos repetir si la experiencia vivida es positiva.

Pues bien, en el terreno de la empresa, cuando establecemos una relación que va más allá de la identidad visual inicial, cuando trabajamos con ella, o cuando adquirimos sus productos y necesitamos de su servicio de atención al cliente, por ejemplo, entonces es cuando experimentamos una relación con ella, con sus empleados, con sus productos. Es cuando nos forjamos su imagen corporativa, que se crea con el tiempo en base a nuestra experiencia de usuario como resultado de la interacción y vivencias propias con la empresa.

Imagen corporativa vs Imagen de marca


Normalmente la marca corporativa está separada y aislada de las marcas de productos o servicios. Pero, en algunas ocasiones, la marca corporativa también es la marca del producto (este es el caso de Sony, Philips, LG, Samsung, etc.) y se produce una confusión por el hecho de que deciden no diferenciar entre marcas corporativas y marcas de productos.

En estos casos, la imagen corporativa se superpone con la imagen de la marca y la diferencia entre ellos se basa entonces en las personas a las que se dirigen. La imagen de marca se orienta normalmente a los consumidores / clientes, mientras que la imagen corporativa se orienta más a los proveedores, empleados, etc.