La pintura es una de las expresiones artísticas más antiguas que se conocen y sigue siendo uno de los instrumentos más utilizados para representar  los acontecimientos importantes de nuestras vidas. Y es que la historia de la pintura se remonta al principio de los tiempos y ha sido una actividad siempre presente  en todas las culturas, en todos los continentes y en todo tipo de actividades.

El color en la historia del arte

El uso del color en la pintura es algo natural y presente en nuestras vidas. Se cree que los primeros pigmentos utilizados para colorear se inventaron usando una combinación de tierra, grasa animal y carbón quemado hace la friolera de 40,000 años. Cada civilización tenía (y todavía tiene hoy) sus mitos y asociaciones con el color y nunca ha habido un momento en que no haya fascinado a la humanidad porque siempre ha sido considerado como uno de los mayores misterios de la vida. El color ha existido desde el origen del universo, pero no siempre se ha pensado y opinado lo mismo sobre él, sobre su origen o sobre su composición.

La historia del color es la asociada a la evolución de su concepto y definición. Y han sido muchos los científicos, físicos, filósofos y artistas que lo han estudiado y que han llegado a conclusiones que han servido como excelentes puntos de partida para estudios que son perfectamente válidos en la actualidad.

Pintura prehistórica

Desde la prehistoria ya nos expresamos mediante colores. Nuestros antepasados se maquillaban y plasmaban figuras, sobre todo de animales, para decorar las paredes de las cavernas en las que habitaban. En estas pinturas rupestres usaban pocos colores (rojos, ocres y negros) que obtenían de flores, sangre de animales, algunas tierras de colores, carbón vegetal y algunos minerales, además de algunas piedras preciosas, mezclados con grasa animal o resinas vegetales y, con el paso del tiempo de moluscos.

Los colores en Egipto

El color en el antiguo Egipto se usó no solo en representaciones realistas de escenas de cada vida, sino también para ilustrar los reinos celestiales de los dioses, la vida futura y las historias de las deidades del panteón egipcio.

Cada color se creaba al mezclar varios elementos naturales y cada uno de estos colores se estandarizaba para garantizar una uniformidad en las obras de arte. Un hombre egipcio, por ejemplo, siempre se representaba con una piel marrón rojiza que se lograba mezclando pintura roja con marrón y simbolizaba la vida al aire libre de la mayoría de los hombres. Mientras, las mujeres egipcias fueron pintadas con una piel más clara (usando mezclas amarillas y blancas) ya que pasaban más tiempo en el interior.

Los dioses generalmente estaban representados con piel dorada, lo que refleja la creencia de que los dioses tenían la piel de color dorada. Una excepción a esto es el dios Osiris, que casi siempre se muestra con piel verde o negra porque simboliza la fertilidad, la regeneración y el inframundo.

Su profundo conocimiento y comprensión de los poderes curativos de los rayos de color casi se perdió cuando, más adelante en la historia, los griegos consideraron el color solo como una ciencia. Hipócrates, entre otros, abandonó el lado metafísico del color, concentrándose solo en el aspecto científico.

Los antiguos egipcios usaban el color para curas y dolencias y hay listas de papiros que datan de 1550 a. C. en las que contemplan «curas» de color.

Adoraban al sol porque simbolizaba la vida, usaban minerales coloreados, piedras, cristales, ungüentos y tintes como remedios, y pintaban santuarios de tratamiento en varios tonos de color decorándolos con ventanas de cristales tintados de colores que eran atravesadas por la luz del sol.

El carbón se usaba para obtener el color negro, el ocre u óxido de hierro para el rojo o el amarillo y el manganeso para el color gris).

Cromoterapia en el antiguo Egipto

Fueron precursores de las actuales terapias de colores “colorterapias” ya que dedicaban habitaciones para cada dolencia decoradas con diferentes colores. Según la mitología egipcia antigua, el arte de curar con color fue fundado por el dios Thoth.

Arte clásico griego

En la antigua Grecia, realmente adoraban el color. Nos puede sorprender dado que durante siglos hemos asumido que las superficies limpias y blancas de las esculturas griegas antiguas eran el estándar de belleza.

Dos científicos alemanes, Vinzenz Brinkmann y Ulrike Koch-Brinkmann, en 1980 comenzaron a investigar los colores de las antiguas esculturas y, con el uso de métodos de alta tecnología, descubrieron la verdadera apariencia de obras de arte antiguas, concluyendo que la pintura existía pero se había desgastado

Aristóteles (384-322 AC), desarrolló la primera teoría conocida del color y postuló que Dios envió color desde los cielos como rayos celestes, determinando que todos los colores se forman con la mezcla de cuatro a los que denominó básicos, los colores de la tierra, el fuego, el agua y el cielo.

El color estaba muy presente también en el aspecto social y los esclavos usaban telas ásperas, con colores tostados y sin blanquear mientras que los ricos usaban colores «reales». Incluso había leyes al respecto: un comerciante muy rico sin un título noble podría permitirse comprar morados y azules, pero podría ser condenado a muerte por usarlos. Lo mismo ocurre con las estatuas, solo los muy ricos pueden desperdiciar colores en estatuas y decoración.

Para los griegos, la unión del color y la forma tenía connotaciones más profundas y estaban al tanto de los cambios biológicos en el cuerpo como resultado del tratamiento con color, pero abandonaron la idea de asociar a los colores un aspecto curativo y se centraron en considerarlo una ciencia.

Como los antiguos egipcios, los griegos usaban los colores de minerales, piedras, cristales y tinturas como recursos para el tratamiento de dolencias y los santuarios estaban pintados en varios tonos de colores.

Colores curativos

Con la llegada del cristianismo, todo lo pagano fue exorcizado, incluidas las prácticas curativas de los egipcios, griegos y romanos.

El progreso de la medicina en toda Europa se detuvo, mientras que aquellos que se aferraron a los principios y prácticas tradicionales de curación fueron perseguidos.

Fue un médico árabe, Avicena (980-circa 1037), quien, en su Canon de Medicina, explicaba la importancia del color en el diagnóstico y  tratamiento de enfermedades.

Consideraba que el color era un síntoma de enfermedades y desarrolló una tabla que relacionaba el color con la condición física del cuerpo humano.

De igual modo, relacionó cada color con el tratamiento de estas enfermedades: mientras el rojo mueve la sangre, el azul o el blanco la enfria, y el amarillo reduce el dolor muscular y la inflamación.

Y, por último, prescribió pociones de flores del color de las enfermedades;  rojas para curar los trastornos sanguíneos, o flores amarillas y la luz del sol para curar los trastornos de la bilis.

"El color es un síntoma observable de la enfermedad".

Colores del Renacimiento

"El azul y el verde en realidad no son colores simples. El azul, como el aire, está compuesto por ligereza y oscuridad. El verde está compuesto por un color simple y compuesto: amarillo y azul."

El Renacimiento vio un resurgimiento en el arte de la curación en Europa. Uno de los curanderos más famosos de la época fue Theophrastus Bombastus von Hohenheim (1493-1541), conocido como Paracelso, que consideraba que la luz y el color eran esenciales para la buena salud y los usaba ampliamente en sus tratamientos.

Leonardo Da Vinci (1452-1519) definió el color como algo propio de la materia y, en su Tratado sobre la pintura, Leonardo Da Vinci creó la primera jerarquía de colores primarios y complementarios:

"Los colores simples son seis. El primero es blanco, incluso si algunos filósofos no aceptan ni blanco ni negro en la gama de colores, ya que el primero es la suma de todos los colores y el segundo la ausencia de colores. Como los pintores no pueden trabajar sin ellos, es importante clasificarlos en "colores simples". Por lo tanto, el blanco es el primero de los colores simples, el amarillo es el segundo, el verde es el tercero, el azul es el cuarto, el rojo es el quinto y el negro es el sexto".

La física del color

Sin embargo, después de la Edad Media, Paracelso y otros alquimistas perdieron su prestigio cuando el misticismo y la magia fueron superados por el racionalismo y la ciencia.

La razón dictaba que todo conocimiento debía ser cierto y evidente; todo lo que pudiera haber dudas fue rechazado.

Un pionero en el campo de las teorías sobre el color fue Isaac Newton  (1642-1519), que estableció un principio que ha sido aceptado hasta hoy: la luz es color.

Newton fue el primero en entender lo que era el arco iris. Al pasar un rayo de sol a través de un prisma y salir de él, descubrió que se descomponía en siete colores diferentes: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta.

Sus experimentos también llevaron al descubrimiento de que todos los colores secundarios se pueden hacer mezclando colores primarios.

La rueda de Newton es un conocido experimento de física con un disco giratorio con segmentos de diferentes colores (generalmente los colores primarios de Newton: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta) en el que aparece el blanco (o blanquecino o gris) cuando la rueda gira muy rápido.

La mezcla de todos ellos en diferentes proporciones dió como resultado la aparición de diferentes «matices» de colores a partir de los básicos, lo que se plasmó en la primera rueda de tonos, que es probablemente la rueda de colores más conocida de la historia y probablemente la que estamos más acostumbrados a ver.

Teoría de los colores

Mucho después de que Newton publicara Opticks en 1704, Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) comenzó sus propios experimentos con el color.

El escritor alemán estudió y probó las modificaciones fisiológicas y psicológicas que el ser humano sufre ante la exposición a los diferentes colores y su manera de reaccionar ante ellos. Su investigación fue la piedra angular de la actual psicológica del color.

En su libro “Theory of Colors” fracasó al intentar refutar la teoría de Issac Newton sobre la refracción de la luz blanca en los colores, pero describió, con su rueda de colores (“Goethe Color Wheel, 1809“) intuitivamente el efecto de los colores en el estado de ánimo y las emociones. El rojo transmitía una «… impresión de gravedad y dignidad y, al mismo tiempo, de gracia y atractivo», mientras que el amarillo «… tiene un carácter sereno, alegre y suavemente emocionante».

Goethe desarrolló un triángulo con tres colores primarios (rojo, amarillo y azul) situados en los vértices y otras cuatro combinaciones de estos tres colores básicos,  agrupadas en triángulos secundarios y terciarios. Los colores secundarios están formados por la mezcla de los dos colores primarios que están justo a su lado, mientras que los colores del triángulo terciario representan la mezcla del color primario que está justo al lado  y del triángulo secundario que está justo enfrente a él.

Goethe asoció cada color con ciertas emociones al concluir que un cerebro procesa diferentes colores de diferentes maneras, provocando reacciones y emociones también diferentes.

Goethe dió inicio la PSICOLOGÍA DEL COLOR.


La historia del color había encontrado, por fin, su punto de conexión con el alma humana.

Desde este momento y hasta hoy en día, son muchos los estudios (y estudiosos) que han demostrado la incidencia del color en plantas, animales y humanos. En definitiva, el uso del color forma parte innata de nuestra vida.

Hoy: la importancia del color en la estrategia de marca

El alcance de la importancia del color en nuestras vidas no escapa al mundo empresarial y de las marcas. Y es que el color es un aspecto crítico para el branding, dado que es el causante de las primeras impresiones de los clientes, el secreto para producir una buena identidad corporativa y un transmisor de emociones, sentimientos y experiencias. El color es mucho más que una simple consideración estética en el conjunto de herramientas de componentes que conforman la identidad y la experiencia de la marca: es un básico en el diseño de logotipos o en un proceso de rebranding o de rediseño de marca de cualquier empresa. El color es un aspecto fundamental de la personalidad de una marca.

Artículo "La personalidad de una marca"